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La Coctelera

Contra-Natura

Mañana es una ciudad sin futuro... pero Hoy, Hoy te reto a hacerme caso.

20 Noviembre 2007

Crónica de un Concierto Anunciado

La noche se cernía sobre la ribera del río Manzanares, la Luna, a punto de ser llena, se reflejaba en sus aguas, mofándose de la sobreiluminada catedral de la Almudena. Yo iba con un cojo y cinco latas de cerveza en un seat ibiza azul, los ocho buscando aparcamiento, no tardo en aparecer e hicimos tiempo vaciándonos las latas en nuestro interior, dentro del coche. El Charlis se había perdido, se había encontrado y ahora me llamaba al móvil, para decirme que esperaba en la puerta. Charlis y el cojo se conocían de una vez y además son tocayos. Transmití a los Carlos mi intención de acceder a la Sala, Eco ya se dejaba oír desde el interior.
Regalé un gracias y una sonrisa al que me rompió la entrada junto a la puerta, correspondió ignorándome totalmente. Una vez dentro, abrimos otra lata, escondida, Eco no está mal, pero… no llega demasiado al público. A penas somos cincuenta en la sala, probamos la cámara de fotos, pero no conseguimos hacernos con ella.
Eco termina, me suena al móvil, Luis Mi, me informa a través del aparato de que están en la puerta rematando un litro y de que ahora entran él, Elena, el “ayto” y el “G”; le hago participe de mi conformismo y me planteo salir al coche a por mi propia cámara de fotos (la que hemos usado hasta ahora es del Charlis). Llego a la puerta a contracorriente de la gente que comienza a entrar con insistente frecuencia. Por fin llego, otro tipo que hay rompiendo otras entradas, me espeta que me aparte para dejar pasar, yo le pregunto que si puedo salir, y el sin ironía, ni gracia, me dice que si, pero que luego no puedo entrar. Me planteó la posibilidad de que estos tipos tengan que superar un examen de gilipollas, otro de sosos y otro de bordes. En fin, esto es un concierto de Los Suaves, y el “buen rollo” está presente en cada rincón, salvo entre la densa carne bovina del hombre a que dedico otra sonrisa. Justo entran Luis Mi y compañía, saludo a todos, me siguen entre el bullicio, el cojo me espera con un mini. “¿cuánto?” le pregunto, “nueve y medio” me responde, “joder” me callo. Tras las rápidas presentaciones, invadimos una pequeña parcela de suelo, centrada y más lejana de lo que pretendía, pero nos afincamos ahí para disfrutar del espectáculo. Miramos al escenario y acción: “Preparados para el rock n´roll” abre como lleva siendo habitual desde hace diez años. El Yosi con la chupa de cuero y el resto en camiseta, aguanta bajo los focos con ella los tres primeros temas, después la deja caer al suelo, un tipo sale a recogerla enseguida. Tres temas más y nos da las buenas noches, yo ya me he dejado la mitad de la garganta, y me duelen los gemelos de pegar brincos, espero llegar hasta el final.
De momento el sonido bueno, la puesta en escena también, y Yosi parece estar bastante entero para lo que nos viene estando acostumbrados. La cosa se anima, los músicos se crecen y comienza el intercambio de camisetas, que vuelan sin tregua hacia el escenario, junto a sudaderas, banderas y chaquetas, Yosi se intenta poner todo lo que lanzan, una cosa encima de otra, y lo consigue, llega un momento en el que parece el muñeco de Michelín, donde tiene problemas es a la hora de quitárselas. Permanece unos segundos con la cabeza sumida en la oscuridad, en el interior de una sudadera con capucha de la que no consigue desprenderse, mientras da vueltas por el escenario, increíblemente sin tropezarse con nada ni con nadie. Ya tiene a todo el público en el bolsillo de sus vaqueros raídos. A ratos viene, a ratos va, unas veces canta, otras se olvida, pero los músicos le tienen tal cama hecha que puede hacer lo que le venga en gana, que es lo que efectivamente parece estar haciendo, mientras desfilan: San Francisco Express, Dulce Castigo, Si Pudiera, No puedo dejar el Rock y un largo etcétera, en el que sólo dan tregua la canción que abre su último disco “El jardín de las Delicias” y la mítica antibelicista “Ourense-Bosnia”, durante la cuál aprovecho para fumarme un purito que tenía guardado para la ocasión, total, con sólo respirar uno fuma dos cajetillas por minuto, la ejecución del tema colosal, incluido el atinado desvarío guitarristico que la remata. Aprovecho, para mirar al cojo, que parece estar disfrutando bastante, le pregunto por sus piernas (la cojera le asomó a ambas piernas hace un mes, y él mismo cree que solamente el doctor House, podrá dar con la causa, dado que ninguna de las pruebas que se viene realizando desde hace dos semanas da con ella), me responde con una media sonrisa que interpreto como un “jodido, pero contento”, desde luego parece más de lo último, porque enseguida pasa de mí, y se precipita al descojono por lo que en ese momento hace el vocalista de Los Suaves.

El ambiente, es el de casi siempre, y lo echaba mucho en falta, el Charlis (el único de los acompañantes que no es primerizo) me ha acompañado con la voz en unas cuantas, en otras el Luis Mi, incluso el cojo y Elena (que esperaba impaciente a las pocas en las que conocía la letra).

Comienza el “Afilador”, y con el cañonazos de confeti y serpentinas, todos botando, todos gritando y el Yosi bailando muñeiras. “Dolores se llamaba Lola”, un bis, y otro bis y se despiden y saludan y vuelven a la carga, los de Ourense como es costumbre, no tienen prisa, cuando la sala diga y aún así igual regatean algún tema. Al final chaquetas de cuero, el Yosi intentando trepar a los bafles nos dice, a través de gestos, que nos ve y que nos quiere, nosotros, yo al menos, a sabiendas de que es imposible, le creo. Saca a un hombre con una cámara de video para que grabe al público. Y agarra el pie de micro con intención de arrojarlo con segunda vez la jauría que le aclama, en ese momento le agarran y le sacan del escenario, no volverá a salir, pero quedan los músicos sobre la platea, y no dan tregua, concatenaciones perfectas de fusas y semifusas, Fernando doblando a Alberto en solos imposibles, Tino incansable sacando el máximo partido a la Tama tras la que está sentado, y Charly con su imborrable sonrisa haciendo la base sin el mínimo esfuerzo (son muchos años ya). Como colofón Cereijo rasca las cuerdas de la guitarra con todo lo que tiene a su alrededor, para terminar por los suelos, haciendo gala de su virtuosismo. Y así acaba, y aún así, hay quien espera que vuelva a salir, a fin de cuentas no han tocado “Pobre Jugador”…

“¿Qué tal chicos?”, el Charlis sonríe, “joder, a estado muy bien, cómo tocan”, le devuelvo la sonrisa y le pregunto con un gesto de la cabeza al cojo, que resoplando afirma “increíble, impresionante, me lo ha pasado… joder que bueno y el Yosi es la ostia, como me reído”, le ataco, “¿alguna vez habías visto algo así?”, una pausa y la respuesta, a mi me suena bastante sincera “en mi vida”. Yo me alegro por los tres, los otros cuatro se han perdido en el gentío.
Paso por el puesto y me compro una taza tipo “mug” con el gato serigrafiado, después, tras despedirnos de Luis Mi, Elena, “Ayto” y “G”, cenaremos unas raciones, y beberé en ella toda la cerveza que pueda, ante el asombro y aprobación del camarero.

Hay recuerdos imposibles e indelebles. Como esta foto y aquella noche.

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Johnny Lomax

Johnny Lomax dijo

No sé, voy a ver si encuentro a alguien. ¿Te valen Los Otros?

20 Noviembre 2007 | 07:39 PM

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Sobre mí

Soy pan de ayer, pero el hambre aprieta.

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